lunes, abril 30, 2007

Relatos de un capitán

Batalla de Tephersone
1982

Un puñado de hombres.
Un viento arenoso que tajea la piel.
Sudor, miradas cruzadas, metal reflejando el sol.
Adelante el fuego.
El miedo hecho humo.

El teniente me mira. Lo siento.
Giro sobre mis pasos todo lo que el fango me deja.
Bajo mi fusil e inconsciente levanto el casco que me tapa la vista.
Allí esta, gritando algo que los bramidos de los cañones enmudecen.

Me acerco esquivando balas.
Veo caer a mi paso lo que fueron hombres.
Cuerpos que se desploman, ojos que ya no ven.
El lodo espeso que se mezcla con la sangre.
Ya no se que piso, pero piso fuerte.
Avanzo seguro hacia el teniente y de a poco su voz empieza a oírse.
El fuego zigzagueante le baña la cara, está asustado.
Un soldado joven me toma la pierna con desesperación. Agoniza. Me acerco con una cantimplora y estalla una granada a metros míos, vuela carne. El teniente sigue gritando, me aproximo. Sus ojos muestran miedo, me reflejo en los suyos y veo mi rostro. También temo.

El enemigo avanza. Reina el caos cuando llego a comprender.
El teniente lo notó. Antes que yo.
Y allí entiendo el estruendo y el pánico en sus gritos.
Me señala y comprendo: me cagué encima mal.

lunes, abril 23, 2007

Tiempo de calidad


Convengamos en que soy un señor grande ya.
Es verdad también, que lo mío nunca fue el dibujo animado, ni esas cosas.
Pero fui padre, soy abuelo, y en algún punto me engancho con lo que emiten por TV.
Alguna vez les hablé del Juli, mi nieto (mal que le pese a algunos) predilecto.
Con él jugamos a las luchas, al Pictionary y al "upa la lá". Pero a veces el pibe se aburre de esas cosas y me sentencia lapidario: Basta viejo choto, poneme los dibujitos.
Lo entiendo, es un chico de hoy. Le pongo los dibujos, no sin antes ponerle un buen sopapo, y a otra cosa mariposa. Para mi, honestamente, son todos iguales. Piñas, bichitos de colores, sino hay un gato hay un perro y todos hacen unos chistes que, no te voy a mentir, no entiendo un choto.
De todos estos, me llamó la atención uno. Juli apluadía cuando lo veía en la pantalla, y yo ante su entusiasmo, puse toda la atención que pude (esto significa, dejé de pensar en una hermosa felatio realizada con esmero por Zulma Faiad mientras Noemí Alan se mandaba una mano en las tetas ardiente).
Fijé mi vista en el televisor y lo vi: era el hombre caca, un heroe fecal que combatía el crimen y luchaba contra la discriminación de la sociedad a la que defendía. Audaz, certero y astuto, el paladín fétido deshacía a sus rivales con golpes certeros y los humillaba con frases potentes que me quedaron grabadas " Nadie puede con la Caca, niñato". El Juli reía y yo también mientras el dibujo derramaba alegría y acción en iguales dosis. Cuando terminó, miré a mi nieto y se había quedado dormido, lo tapé con mi saco y le saqué los mocasines. Fui hasta la heladera y me di cuenta de lo importante que es ver dibujos animados con los nietos, después me tomé un whisky y llamé a una puta. El nene dormía.

miércoles, abril 18, 2007

QUE PASO?

CUAL HICISTE BRUJA?
ME METO A LA NET.
PAVEANDO, NO SE, UN DOMINGO.
TRATABA DE DISTRAERME DE TODO EL TEMA DE MIS AMIGOS, ME TIENEN PREOCUPADO, NO SE SI KARAM ESTA MUERTO O NO. NO SE DONDE ESTA VIVIENDO.
NO SE SI BORNELL LA ESTA PONIENDO O NO. MAUSSY DESAPARECIO. ESTA EN EL PROSTIBULO CREO, HACIENDO LOCURAS Y PLATA A LO LOCO.
YO ME QUIERO DISTRAER. ES DOMINGO, REPITO.
REPITO QUE CREO.
DE REPENTE PONGO GOOGLE "MARICAS DE LOS 90" Y MIRA QUIEN SALE.
ESTOY CONSTERNADO.


NO PUEDO SEGUIR.

jueves, abril 12, 2007

Otra carta

No va que abro la puerta de casa antes de ayer a la mañana, y veo que tengo correspondencia. Una carta, gracias a dios escrita a máquina (El chino Bornell tiene una letra espantosa) que al leerla me provocó alegría por un lado y desconcierto por el orto.
Esta carta, cambia las cosas un poco respecto de la que me envío días atrás el abogado de mi amigo Karam. La duda está planteada y los interrogantes son varios.
Asistan junto a mi a esta encrucijada...mortal! (vi una pelicula que tenía ese título, por eso hice el chiste, pero la gente en general no la vio asi que me quedo en off side mal cuando lo hago)


Querido amigo:
Me provoca enorme tristeza que el motivo de esta carta, tras tantos años de no enviarnos siquiera una línea, sea una despedida. Sí, leyó bien, he dicho despedida.
Me voy a vivir a un pueblucho de Australia, que dicen, es un mar de putas rubias.
Si, decidí buscar mi camino en el único lugar donde me pueda enamorar de una rubia que me de bola… no se si acuerda capi, pero las chicas siempre fueron mi talón de Aquiles, y las rubias, más.
Le admito que el mundo del espectáculo me ayudó bastante para amasar esta pequeña fortuna con la que me voy a Bitch Beach, comencé atrapando huesos de pollo con las manos atadas… me lo lanzaban a 200 km por hora. Y ahí entraba en juego mis reflejos (no estoy seguro si los recuerda)... zas zas…cazaba hasta 5 con la boca…los nenes se volvían locos…

- Dale chino atajate esta moneda !!- gritaban mientras lanzaban las de 50ctvos…
mi ES-PE-CIA-LI-DAD…

Debo admitir que extraño mucho el escuadrón… las noches en trincheras, las torturas en las trincheras, los asados en las trincheras, las putas en las trincheras, cavar trincheras, andar en patineta en las trincheras, y ocultarnos de las balas en las arboledas.


Cuantos recuerdos, cuantas cositas lindas… JULIANO……!!!
JA JA JA JA que plato, que escuadrón, que hombres… ahora mismo estoy mirando la medalla de honor que nos dieron cuando tomamos ese pueblucho perdido en quien sabe donde… ahora mismo estoy mirando la medalla, y siento que los tengo a mi lado, que cualquiera saltaría sobre una granada por los otros y no puedo evitar una lágrima…
No sabe la que tengo para contarle… el otro día llego de trabajar tipo 7.. o eran las 8.. no, no las 7… bue dejémoslo en 7:30… y la veo, a la Daniela, enfundada en mi antiguo uniforme, sabe que para ser la empleada doméstica la guacha me calienta bastante… no va que se agacha un toque y le veo flor de tanga que se pierde en la redondez de su cola… la muy puta se puso el uniforme sobre la tanga… mi mira fijo y me dice “venga chino, venga con su arma que acá tengo la funda” y me puse como loco, me acerqué, la tomé de la nuca y le cruzé la cara con un derechazo que todavía esta juntando los dientes… guacha del orto, venir a tocarme el uniforme, casi sagrado es para mi… la eche a la mierda aunque le confieso que la tenía, como bien dice usted, dura como una roca.
Bueno capi, lo dejo que esta por zarpar el barco y no me alcanza para comprar otro pasaje…
A propósito, supo algo más de los muchachos ?
Me enteré por ahí que el puterío de Maussy se convirtió en una parada obligatoria para los turistas de Garlópagos u algo así… ese si que la tenía clara, se ponía ropa andrajosa y ganaba con los ojitos de perro abandonado…
Del que no supe mas nada es del turco… a ese si que le gustaban las pendejas… no dejaba pasar una… se acuerda? Lo agarraron con 7 distintas y siempre hacia lo mismo, mandaba una carta de suicidio para distraer al vulgo, y a los 2 meses se estaba empernando otra… que bandido, que pirata, que pedófilo… y usted… flor de hijo de puta, siempre lo cubría al turco, haciéndose el dolido… publicándole las cartas en el boletín del buen soldado… para mí que lo hacía por que Karam le festejaba todos los chistes…
Bue, me extendí mal…

ABRAZO CAPI LE PROMETO QUE EL PRIMER POLVO CON UNA RUBIA SE LO VOY A DEDICAR AL GRUPO

Chino Bornell

domingo, abril 08, 2007

Me llegó esta carta

Aparentemente la misma debería haber sido enviada apenas se produjo el hecho que aquí se describe, pero el abogado de mi gran amigo, se colgó mal y recién cuando vio el post que publiqué aquí se acordó y me la mandó por e-mail escaneada, como la letra era ininteligible la trascribí tal cual en un archivo de Microsoft Word para compartir con todo el dolor del alma con uds, mi gente.

Chucrut, Alemania, 11 de febrero de 1981

Al Capitán S. Baker


Querido amigo:
Me provoca enorme tristeza que el motivo de esta carta, tras tantos años de no enviarnos siquiera una línea, sea una despedida. Sí, leyó bien, he dicho despedida. Porque acabo de tomar, no sin dolor en el alma, esa decisión que está reservada sólo a los hombres, esa que nos diferencia de los animales y los electrodomésticos y que es, como ya lo habrá adivinado, ponerle punto final a mi existencia. No es producto la misma –aclaro- de un impulso ni de un desorden mental; me encuentro en plena posesión de mis facultades. Sin embargo, hasta aquí llegó mi amor, o, como solía decir, me voy al mazo. Usted sabe mejor que nadie, capitán, que el combate lo era todo para mí. En aquellos tiempos, repletos de campos de batalla, de acción continua, de adrenalina, de Speed con vodka, de sexo con prisioneras de guerra, de chistes zafados al cabo Juliano (¡agarrámela con la mano!, ja ja), en aquellos tiempos, digo, jamás me detuve a pensar en qué sería de mí al finalizar el servicio. Pero el final llegó mucho antes de lo que había imaginado, y vaya si llegó: baja deshonrosa por violación al Código Verde. Sólo agradezco que en ese momento no quedaran compañeros de la vieja guardia para presenciar mi caída. Usted ya se había retirado para, según alcancé a saber, dedicarse al arte en todas sus ramas; el Segundo Oficial Bornell daba sus primeros pasos en el mundo del espectáculo y el Coronel Maussy regenteaba un prostíbulo de lujo en las Islas Galápagos, cumpliendo de esa forma el sueño que con tanto entusiasmo nos contaba en las duchas, mientras se tocaba. Y digo que lo agradezco porque lo que me ocurrió fue un escándalo y una vergüenza aunque, créame, todo se trató de una confusión, si es que no de un engaño. Está bien, admito que en parte soy responsable porque yo a la piba le creí sin pedirle los documentos y dale que va en la tienda de campaña del Capitán Espíndola -su reemplazo, Baker- toda la noche. Pero insisto en que fue una trampa, porque se suponía que Espíndola no regresaría sino hasta el día siguiente, y la mocosa, nueve añitos… cosa de locos, yo no lo podía creer, pero en fin, se imagina lo que habrá sido eso para mi buen nombre. Estaba acabado y tomé lo que me dieron, la infamia y el exilio. Algo así para quien, como yo, supo lucir en su pecho la Medalla al Honor, la Valentía e Ideas Afines, equivale a un tiro en el corazón. Que es a donde quería llegar con todo esto.

No volveremos a vernos. Sé que no será fácil en estas circunstancias, pero le pido que sonría cuando le cuente un hecho curioso que vivo en estas, mis últimas horas. Es notable el cambio que se produjo en mí apenas supe que no había vuelta atrás. Quiero decir, luego de tomar la decisión seguro de que, en mi fuero interno, era irrevocable. Me sentí –me siento- enteramente aliviado. Es maravilloso que la proximidad de la muerte traiga aparejada semejante paz. No puedo parar de recordar, y todo lo que recuerdo es bello porque en cada recuerdo está usted. Es por eso que, a pesar del tiempo y la distancia le escribo esta carta, es por eso que empleo mi último aliento para, una vez más, apretar su mano. Porque me di cuenta de que servir en sus filas, junto al Chino Bornell y el Loco Maussy, fue lo mejor que me sucedió en la vida, y que la sola evocación de sus rostros alcanza para borrar todo el dolor de mi alma, incluso el de no volver nunca más a Estambul, incluso el de morir solo en una habitación de hotel, en una ciudad desconocida.

Hasta siempre Sigmund, mi gran amigo.



E. Karam

martes, abril 03, 2007

El trío invencible


Así los llamaban. Y puedo decir con orgullo que eran los hombres más valientes de mi escuadrón. Y mis mejores amigos. Yo los sometía a las pruebas más duras para probar su valía. Les colocaba trampas en sus habitaciones, los desmoronaba psicológicamente, los azotaba e incluso una vez me transé mal a la hermana de uno de ellos. Es que si algo tenían estos valientes, eran hermanas muy putas. Claro que además poseían habilidades especiales y áreas en las que se destacaban.
El chino Bornell tenía unos reflejos impresionantes. Me acuerdo una vuelta que le tiramos unas monedas de 25 guitas por el balcón de un sexto piso y el chino las dejaba picar y las agarraba en el aire. Después lo aplaudíamos y lo premiábamos con un alfajor triple o una docena de empanadas según el presupuesto. Eso, sumado a una capacidad de convencimiento lo volvían un arma letal contra el enemigo. A menos que fueran minas, su talón de Aquiles.
El loco Maussy no se quedaba atrás. Nacido y criado en Salta, había llegado al escuadrón en busca de disciplina enviado por su padre, un viejo casanova intelectual de reconocimiento diplomático "Este es peor que yo" dijo y me pidió especialmente que lo adoctrine ya que era un sujeto peligroso, de ahí su apodo de loco. La habilidad de Maussy era sin duda el control psíquico. Sabía como desmoralizar al oponente con mensajes ambiguos y turbias manipulaciones. Sus ojos compradores y esta dialéctica perversa lo convertían en una carta poderosa que convenía tener en el mazo. Además era medio swinger y traía a su señora al escuadrón para beneplácito de la muchachada. Por último estaba Karam, un turco de pocas palabras que fue un misterio tanto para el enemigo como para nosotros durante mucho tiempo. Sigiloso, comedido, parco, se limitaba a cumplir con el entrenamiento, destacándose de los otros dos en la parte física (una suerte de ira acumulada lo volvía una fiera) y, aunque solía hacerlo con impuntualidad, era todo un soldado. La otra faceta de este, la que generaba intriga, era su afición por la escritura. Karam llevaba siempre consigo una suerte de diario íntimo donde parecía tomar nota constante de cada evento de lo cotidiano. Era un observador del Universo, siempre estaba allí concentrado con la mirada profunda. Nos llamaba la atención e inmersos en una curiosidad que nos enloquecía, una noche, tomamos a hurtadillas su cuaderno.


Buscábamos estos inquietantes escritos, su mundo interior plasmado con maestría y esmero, esas palabras de la que su voz nos privaba; encontramos, en cambio unos dibujos de señoras desnudas y la siguiente frase: el pete el pete, se toca y no se mete. Desconcertante.


Junto a ellos, entrenamos para varias batallas de las que siempre, con mejor o peor suerte, salimos victoriosos. Las condecoraciones que recibí esos años, apenas entran en mi Enorme Mesa de Trofeos y Condecoraciones, pero las anecdotas y las sonrisas de esos años, se amontonan inquietas en mi corazón.


Hoy ya no son mis hombres, pero su lealtad sigue siendo la misma, son, lo he dicho, mis mejores amigos, ya que si bien algunos de ellos están hemipléjicos o casi muertos, me siguen mandando mails y ahí es donde se ven los verdaderos sentimientos.
no?