martes, mayo 27, 2008

pelotudez

Estoy completamente desnudo en el baño del Alto Palermo Shopping. Si, donde todo es posible con una sonrisa. Claro. Todo es posible menos salir de acá sin que me caguen a trompadas los de seguridad. Ok, soy militar y tengo un lomo muy laburado para mis 70 pirulos, mal que le pese a algunos. Ok, soy, como quien dice, una "máquina de matar". Pero justo hoy me levanté con una contractura tremenda en el hombro y no le puedo pegar ni a mi nieto. ¡Ojo! Jamás le pegué a mi nieto, no te pensés cualquiera. Aclaro porque siempre hay un boludo que se toma literal lo que digo y después me llegan cartas documento y estoy sin abogado. ¿Podés creer que se pegó un tiro la semana pasada? Bueno, no lo culpo, venía dándole pelea a un cáncer muy jodido que lo había hecho pelota y cuando parecía que se había dado uno de esos milagros de la ciencia, se le cayó el acoplado de un camión y lo dejo paralítico. Una locura. Una locura sin nombre. No somos nada. Un día estamos y al otro día...estoy llorando. Estoy re mal. Tuve una semana difícil y necesitaba hacer catarsis, perdón. ¿Hay imagen más triste que la de un viejo como yo en pelotas en el baño de un shopping? Si, ok, mi abogado. Pero no puedo dejar de sufrir por esta situación. No la vi venir. Hace 15 años que tengo la misma pesadilla. No siempre es un Shopping, pero siempre es un lugar público, un lugar público y yo. En pelotas. Sin escapatoria. Sin ropa. Lo hablé en terapia en el 97 y el tipo fue muy claro: Tenés una cuenta pendiente con tus viejos. Fue la última sesión. Desde ese día, empecé a pensar que era una re pavada mi sueño, que jamás podía aparecer en pelotas en el Alto Palermo. Me equivoqué. Siempre me equivoco. ¡Es que es una cosa de locos! No puedo tener una vida normal. No puedo ir a comprarme una pilcha de marca sin que me pase alguna de estas. En el 98 fui a Calle Córdoba a comprarme un jean con botones y termine en el Fernández con la clavícula rota. Ese mismo año en el Mundo del Juguete del Abasto, buscando un Power Ranger azul, me fui a las manos con una vendedora y terminé en una historia muy rara que duró dos meses y que involucró: látex, sexo hardcore, un aborto económico que costo carísimo y tres anécdotas graciosas que no me dan ganas de contar. La peor fue el 2002, eso seguro, para festejar la prosperidad económica, me mandé para el Spineto Shopping con 300 mangos cash para pegar una campera pituca. Un desastre, había cerrado hacia 7 años y terminé gastando la guita en travestis y café con leche. Un desayuno desagradable que, espero, no se repita nunca. Pero esta situación es insostenible, tremenda, y si te la cuento no me la creés.

Que pin que pan, la jodita termino asi. Un momento de mierda.

10 comentarios:

goma dijo...

triste.

tipico de radical.

CAPITAN BAKER dijo...

andate a la concha de tu madre

Anónimo dijo...

sos un violento, un maricon, un incoherente, un mentiroso, un careta, un cheto, un pocoseso, un farsante, un pollerudo, un bruto, un superficial, un salame.

eso, un salame

Lulú dijo...

pará pará pará
salame no

cajadegoma dijo...

con mamà, no.

NARCISO dijo...

Che, etso me gustó. Imagine cada palabra saliendo de tu boca, hasta con gestos y todo. Sobretodo eso de que no somos nada.

Te mando un abrazo y te dejo la tarjeta del psico que estoy frecuentando. Es el mismo que atendió a Rocco y al punchador, y mirá como les fué...cerraron el blogs y se nos fueron para arriba!

Adio!!

Anónimo dijo...

sos un tierno, un dulzon, un delirante, un cariñoso, un divino, un genio, un gran amigo, un loco lindo, un artista, un capo, un visionario, un salame.

eso, un salame

ALTAMIRA dijo...

Que lomazo que tenés, guachín!

Alvaro dijo...

oro negro.

Alvaro dijo...

oro villuca