lunes, junio 30, 2008

La última cruzada


¿Qué más emotivo que la relación padre hijo? Sobre esta premisa, Steven Spilberg desarrolló la tercera parte de una saga de aventuras plagada de acción, locuras y corazón. Hola, soy Mauro Cangianetti, especialista en cine, novelas de superacción y chicas. También soy imitador y negro. Pero no negro onda África o Bronx, un negro más Light que no pega discriminación en boliche pero tampoco te da Jackson Five. Hoy, después de un par de semanas, vengo a contarte sobre el film de Indiana Jones que más me emocionó de todos: Indiana Jones y la última cruzada. Es un peliculón, no te puedo decir más. Pero debo. Debo decirte más porque esa es mi misión en la tierra. Contar de qué tratan las películas. Vendértelas con toda. Indiana Jones está dando clase a sus alumnos. Tiene moño y anteojos. Lo llaman, parece que un tipo muy groso que tiene una mesa antigua y le gusta lo antiguo le quiere pedir un objeto que se llama el Cáliz de la Vida Eterna y hay guita buena de por medio. A Indiana Jones no le interesa la movida porque según dice “hay que mirar para adelante, lo antiguo ya fue”. Él tipo le dice que más allá del negocio, se tiene que copar porque el que estaba llevando adelante todo esto, desapareció y es…su padre. No el padre del tipo, el padre de Indiana Jones. Y si hay algo que tiene Indiana Jones es un corazón de oro, y como se acerca el Día del Padre y no quiere estar con cara de orto todo el día, se manda de una a buscarlo. Pasan un par de meses porque el asunto es en Europa pero cuando llega, pega onda con una rubia que, a mi entender, es la más puta de las tres pelis. Pero al final es nazi, lo cual calienta más pero está mal visto, así que Spilberg se lava las manos y no mete más que una escena de garche “Para no generar polémica al pedo”. Que pin que pan, Indiana Jones encuentra una pista fenomenal para encontrar el Cáliz de la juventud y también a su padre. Encuentra a su padre en un castillo nazi, se da cuenta de que la mina es nazi, y los atan a él y a su padre. Esta que te cuento, hecha por otro director es un dramón pero acá es pura diversión. Los dialogos entre el papá de Indiana Jones, interpretado por Sean Connery y Indiana Jones, interpretado por Harrison Ford son muy graciosos. La cosa es que los nazis le roban el diario íntimo al papá de Indiana Jones y entonces como ahí está toda la data para encontrar el Caliz, tienen que irse hasta una fiesta nazi a buscarlo. En esta escena hay un bolo de Adolf Hitler que con mucho make up se luce en una actuación memorable. Después de un montón de escenas increíbles llegan todos al templo oculto del Cáliz y los nazis los quieren obligar a que entren a buscar el preciado objeto (el Cáliz). Indiana dice que ni loco que “hay que mirar para adelante, lo antiguo ya fue”. La frase no cae simpática y le meten un tiro al padre. Se pone fulera la cosa, pero bueno, Indiana Jones se mete adentro del templo, sortea todas las trampas con ingenio y audacia y llega al Cáliz. Pero falta una última prueba. Aparece un viejo que parece que pegó neumonía y le dice “Tengo 375 pirulos, estoy bien para la edad, pero hecho concha en líneas generales. Acá en la mesita te puse varios caliz, como verás hay de todos los tamaños. Tenés este con pepitas de oro y brillantes y este más pedorro de madera vieja. No te quiero tirar ninguna pista pero no todo lo que reluce es oro” pim, le guiña un ojo. Indiana se queda en el molde, pero el viejo fanático de lo antiguo, que al final estaba del lado de los nazis, se mete de prepo a la cueva, y agarra el cáliz que reluce. Mal presagio. Se toma un trago de agua de una y se empieza a hacer pelota. Se le derrite toda la cara y se muere. El viejo le guiña un ojo a Indiana Jones. Indiana Jones la agarra de una. Llena el cáliz de madera vieja, y sale heroico de la cueva. Allí lo espera su padre, con la panza al descubierto y una herida de bala mal maquillada. “Te estaba esperando hijo mío”. Le tira el agua bendita y listo, como un león. El castillo se empieza a derrumbar porque la minita nazi se quiere chafar el cáliz. Pero por ambiciosa se muere. Todo el castillo queda hecho pelota y en medio del derrumbe el viejo sale y los saluda con cara de “No me dejen solo, me voy a comer terrible garrón”. Pero nada, Indiana Jones, el papá de Indiana Jones y el amigo de Indiana Jones se van, a caballo, contra una puesta de sol imponente y cagándose de risa.

viernes, junio 27, 2008

¿QUÉ CLASE DE PAYASO...


...HACE EL RIDÍCULO EN TODO TIPO DE EVENTO Y SE GANA LA CARCAJADA Y EL DESPRECIO DE TODOS QUIENES LO CONOCEN?
SHHHHHH...CAPI BAKER. COMO ERA DE PREVER

martes, junio 24, 2008

¿QUE CLASE DE BOBINA...


...SE MIRA AL ESPEJO EN CUERO Y BAJONEA MAL, AL VER QUE PEGÓ PANZA COMO LOCO Y VA A TENER QUE ANOTARSE EN EL GYM?
Y, SI.CAPI BAKER

lunes, junio 23, 2008

¿QUE CLASE DE PERSONA...


...PUEDE PASAR SUS NOCHES, SOÑANDOSE A SI MISMO COMO UN ENGRANAJE DE ESTE SISTEMA, DERRAMAR LÁGRIMAS DE PROFUNDO DOLOR, CONTEMPLAR LA MUERTE ACERCARSE DE A POCO, LOS AFECTOS PERDERSE EN LA NÉBLINA ESPESA DEL DESCONTENTO Y LAS VERDADES CAER SUMIÉNDOSE EN EL INTERMINABLE INVIERNO...Y AUN ASÍ TENER LA VERGA BIEN DURA?
SI...EL CAPI BAKER

viernes, junio 20, 2008

¿QUÉ CLASE DE IDIOTA...


...CONSIDERA DIVERTIDO JUGAR A "LOS PISTOLEROS DESNUDOS"?.
SI, EL CAPI BAKER.

domingo, junio 15, 2008

martes, junio 10, 2008

La columna de Cangianetti

Indiana Jones y el Templo de La Perdición
Por Mauro Cangianetti

China. 1936. Indiana Jones está vestido como James Bond y se sienta de prepo en una mesa de chinos con cara de mafiosos. Se hace el canchero, le sale bien. Y pide un diamante a cambio de un jarrito de cerámica. Negocio redondo. Que si, que no. La mano se pone pesada, los chinos matan a un mozo que era amigo de Indiana que se pone como loco, y se toma un vaso de veneno. Eso es lo que me gusta de Indiana. La razón por la que hago todo esto. Porque hay algunos pelotudos de última hora que piensan que Baker me llamó, me dijo que estaba en la lona y me tiró una guita piola para que levante la puntería de este blog decadente. Nada que ver. Posta. Hago esto porque amo a Indiana Jones. Lo amo más que a mi madre, más que a mi esposa, y por supuesto, más que al chino que envenenó a Indiana Jones y que ahora en medio del caos dejó caer el antídoto al piso. Descontrol. Una atorranta buscando el diamante, Indiana Jones buscando el antídoto y miles de chinos que corren como locos. La data: dice la leyenda que George Lucas, productor del film, se había gastado gran parte del presupuesto en el catering (sándwiches de miga de primera línea y empanadas de todos los sabores, ojo) y no le alcanzaba la plata para contratar muchos chinos, así que usó 7 y “con un efecto de computación” los hizo ver como una verdadera multitud. Superacción. La chica agarra el antídoto y escapan en medio de una balacera. Caen a un auto manejado por un niño chino, el mejor amigo de Indiana Jones, a quien, por desconocimiento, llamaré Juanchi. Se fugan: persecución y aventura. Una escena muy bien laburada que te eriza la piel Se meten en un avión que como es del chino cara de mafia, después queda a la deriva. Indiana, Juanchi y la chica tienen que saltar en un gomón porque sino se la ponen contra una montaña. La cosa es que llegan a una tribu aborigen y un viejo los mira con gesto siniestro. O algo así.
Hasta acá todo bien, superacción, tiros, Juanchi. Pero aparentemente, hay una mano muy pesada que se empezó a chorear a los pibes de la tribu y una piedra que tiene poderes mágicos. Cualquiera. Indiana se sube a un elefante, y se van los tres a buscar la piedra al Templo de la Perdición. Mis años como critico de cine, me dan la pauta: nada bueno puede pasar En el Templo de la Perdición. Y no me equivocó. El lugar está todo sucio, la comida es espantosa y no te podés dormir tranquilo que te salta un grone que te quiere cortar la cabeza. Por suerte se genera una onda muy hot entre Indiana y la minita pero que no alcanza a ser garche porque se ponen a buscar unos pasadizos secretos y la misma cantinela de siempre, si no es una víbora es un bicho y así las cosas. Descubren un sacrificio humano muy aterrador que da cagazo posta y en una jugada muy arriesgada Indiana se manda a buscar la piedra mágica. Todo sale mal, persecución, secuestros. Juanchi queda esclavo de una red de trabajo infantil debajo del templo y la minita prisionera junto a Indiana. Un papelón. Después lo de siempre, peleas, persecuciones, látigos y una escena en un carrito que está re buena. A lo último la parte sensible del film: los niños corriendo libres, un sol imponente, y un beso entre Indiana y la minita que como suele decirse aquí me paró la verga cual roca.

Calificación total (sobre un máximo de 5 Cangianettis): 5 cangianettis

viernes, junio 06, 2008

Últimos estrenos

Con motivo del estreno de Indiana Jones y la Calavera de Cristal, película en la que trabaja quien otrora fuera mi enemigo y hoy es mi amigo de Facebook y Msn; el genial y versatil Harrison Ford, convoqué al especialista en cine de este portal para que cuente un poco sobre la saga del más famoso arquéologo de la cinematografía mundial.

Los cazadores del Arca Perdida
Por Mauro Cangianetti

La película comienza con un grupo de expedicionarios en una selva medio tropical. De repente uno de los expedicionarios es de los malos y uno que tiene sombrero le pega terrible latigazo y lo asusta. El tipo se va corriendo. El de sombrero ganó. Ganó porque es Indiana Jones, el protagonista de la película. La cuestión es que entran a una cueva que está plagada de peligros, y con mucha dificultad, Indiana y un grandote con cara de perdido, encuentran una reliquia antigua, que aparentemente es importante. El grandote traiciona a Indiana Jones y en medio de la escapada, lo deja en banda. Mala onda. Pero Indiana es un habilidoso que logra sortear los peligros con facilidad. El grandote recibió el castigo divino y murió. Justicia. Lamentablemente, afuera está el enemigo de Indiana, con una bocha de indios re violentos y le chorea el invaluable objeto que con el sudor de su frente había conseguido. Un bajón. Por suerte toda esta secuencia no tiene nada que ver con el resto de la película. La cuestión es que Indiana Jones es un arqueólogo con espíritu aventurero que pasa su tiempo libre dando clases en la universidad, con anteojos, un moño y una cara de salame que ni te imaginás que es un fenómeno con el látigo. Entonces caen al laburo los del gobierno y le piden que por favor se ponga media pila y consiga El Arca de La Alianza que es, aparentemente, un objeto con poderes muy fuertes y que si cae en manos de los nazis “todo re mal”. Indiana comienza una expedición con un turco, pero antes se hace una escala en un bar de mala muerte. La dueña es la hija de su maestro muerto y además, una morocha bien plantada que, evidentemente, está enojada y algo caliente con Indiana Jones. Se da un juego sexual muy soft que se corta de una porque caen unos pungas que se quieren llevar un medallón clave a la hora de encontrar El Arca de la Alianza. Pelea. Ya están en lo del turco y la mejor. Pero la mejor mal. Miran mapas, charlan lo más bien, y avanzan mucho en la búsqueda de El Arca de la Alianza. Pero al día siguiente, se arma una corrida y la minita se mete en una canasta. Mala idea. Los pungas meten la canasta en el camión, el camión explota, Indiana Jones llora. Un desastre total. Pero fue todo una confusión, gracias a Dios, y en medio de una búsqueda de El Arca de la Alianza, encuentran a la minita en una carpa y se genera una alegría que dura poco. A todo esto, había un monito que era un traidor y se murió por traidor. Justicia. Encuentran El Arca de la Alianza. Les roban El Arca de La Alianza. Víboras. Indiana Jones, aparentemente le tiene miedo a las víboras pero por suerte no se nota mucho. Se escapan. Corren. Recuperan El Arca de La Alianza. Explotan un avión. Se meten al barco de un pirata negro. Otra vez los nazis. A todo esto, entre la minita y el malo de los nazis, que es el enemigo de Indiana Jones se da un coqueteo medio caliente, que queda inconcluso. Por eso cuando los nazis copan el barco pirata del negro, se llevan El Arca de La Alianza y a la minita mientras Indiana Jones mira todo escondido y con cara de preocupado pero no tanto. De repente todos buscan a Indiana Jones y el chabón está nadando como un loco hasta el submarino nazi. Entra, se disfraza de nazi y los sigue hasta la isla donde van a probar los poderes de El Arca de La Alianza. Pero el pelotudo agarra una bazooka, se sube a una montaña y dice que le devuelvan a la minita o le pega un tiro a El Arca de La Alianza. “No te cree nadie Indiana Jones”. Así que termina atado con la minita en un palo en medio de una cueva llena de nazis. Por suerte cuando abren El Arca de La Alianza los nazis explotan y un montón de fantasmas los matan a todos, menos a la minita y a Indiana Jones que se avivó de cerrar los ojos. Porque todos sabemos que los fantasmas y el poder maligno de El Arca de La Alianza son una caquita si tenés los ojos cerrados. Guardan el coso en un galpón y la minita lo invita a tomar un trago. Fin.

miércoles, junio 04, 2008

YA FUE

ME QUISE HACER EL DARK COOL Y ME SALIÓ COMO EL ORTO.

martes, junio 03, 2008

Un nuevo artista

Revolviendo en una vieja antología que me había regalado para un espantoso cumpleaños el Teniente Karam, descubrí una serie de cuentos fantásticos que me conmovieron. Los leí muy por arriba, debo confesar, como haciendo FF con mis ojos. ¡Esaaa! no te esperabas esa metáfora de última hora, ¿No?. No está muerto quien pelea. Estaré hecho un pelotudo, pero te puedo tirar una frase conmovedora. ¿Eh? Me puse a leer el libro, un poco como homenaje a mi querido y muerto amigo y otro poco porque estaba con un sorete entre nalgas y alguien se había llevado la Paparazzi del toilette y yo si no leo no puedo. Nada. De todos los cuentos que leí, el único que leí posta fue este de Marco Luozzi, un escritor venezolano que vivió un tiempo en Madrid. La métrica, el lenguaje, el desenfado con el que se refiere a temas tabú, y esa suerte de bipolaridad en el relato que maneja como los dioses. Todo eso, hizo que lo quiera compartir con ustedes. Espero lo adoren como yo.

Soñé con un dispositivo para masturbarse. Soñé que lo compraba, que lo llevaba nerviosamente a mi habitación. Un cable-pinza en cada testículo, un cable que se conectaba con un pequeño broche y uno mas pequeño, con aspecto de ficha telefónica, atenazado en la ranura del glande. Ideal para usar en un baño publico, ideal para olvidar a María. Sí, la olvidaría en el baño público de cada bar al que fuimos juntos. La olvidaría dándome pequeñas descargas eléctricas en los genitales mientras decía "ocupado". Lo haría en el Odeón, en La Academia y en Bustamante. Lo haría de noche, de tarde y hasta un domingo de resaca. Especialmente en Bustamante donde nos dimos aquel primer beso y nos dejamos. Donde nacieron tantos planes que se desvanecieron en el acto ¿Lo recuerdas, María? Soñábamos con ir al Odeón, a La Academia... ¿Lo recuerdas María? Nos besábamos como dos idiotas pensando que no se acabaría. No lo sé. Tal vez no se hubiera acabado si yo… tal vez me apresuré. Tal vez debí respetar tus tiempos. No debí insistir para que vinieras a mi apartamento, no debí amenazarte con mi navaja. No lo sé. Quizás en mi locura por formar una familia a cualquier precio, hice mal en pedirte casamiento la primera cita. Bustamante no era el lugar más romántico del mundo. El hecho de que tu novio estuviera presente arruinaba un poco el clima...no se o tal vez fueran tus dos pequeños hijos mirándome con justificado miedo, o el intestino grueso de tu novio que colgaba cuando le abrí el abdomen. Quien sabe. María, creo y no quiero asustarte, creo que soy demasiado pasional, que soy un romántico incurable que no puede evitar amar. Duele, María, duele. Soy de Tauro, no puedo evitarlo. Pero tampoco puedo olvidar tu frialdad, cogiste a tus hijos y te marchaste sin una palabra. Creo que merecía algo mas ¿Qué clase de perra sin corazón haría algo así? Merecía un último beso, una ultima paja. Real, carente de dolor. Duele María, duele. Esperma electrocutado. Quiero olvidarte, no puedo. Estoy entero, destrozado pero en una pieza. No vas a matarme así nomás, destrozado pero en una pieza, o habitación, como quieras llamarle. Ven y termina el trabajo, matame, solo te pido una cosa antes: una última paja.