jueves, enero 29, 2009

New York, New York

Ayer a la tarde a eso de las 5 me chanté una siesta.
Antes de dormirme me quedé en un limbo tarado.
¿Viste cuando escuchás sonidos a tu alrededor y les das una forma y un sentido en el sueño? ¿Viste esos tajos chiquitos pero profundos? Me pasó eso, de repente estaba plantado con un traje Armani todo sucio del año 2002 y un rolex presidente imitación guaraní ¡Paf! Nueva York y un tránsito terrible, me re duele la cabeza y siento que tengo 70 años de pinta y 12 de corazón. Poeta. Camino por un lugar común: La Quinta Avenida. Me río cuando leo "Baker" en las letras doradas de una panadería medio pelo al lado de un Starbucks. Entro. Al Starbucks. Y miro un culo de reojo porque me parece familiar. Es un culo con el que fui a la colimba. Es el culo del Sargento Johnson ¡Que tipo más suave! Lo extraño como amigo, como soldado y como persona. Que lindo grupo humano ¡Paf! Estoy en el lobby del hotel solo, me re duele la panza y me sigue re doliendo la cabeza. Los botones mexicanos son torpes y sucios y maleducados, pero dan buenos consejos: Nunca dejes nada por una mujer pero haz todo por ella. Gracias Mendez. Propina, apretón de manos, guiño de ojos y ascensor. La habitación es copada con toques kitch avant garde que no entiendo una. Estoy ahí tirado, no toco el minibar porque sale carísimo y en los sueños se acaba la plata apenas te despertás o antes, nunca podés pegar una buena piña, ni coger. Estoy débil ¿Te dije que me re duelen la cabeza y la panza? En la vida real son las 5 y 45 de la tarde. Sigo en la cama, de mi casa y del hotel cuando aparecen. Los tres fantasmas de la navidad: Curly, Melchor y Batistuta. Si te parece un chiste andate porque te juro que la pasé muy mal. Ya me estoy por morir y todavía no crecí, ¿Agarrás el drama? El clima es de penumbra como un azul grisáceo, tengo frío pero sé que hace calor, puedo sentir casi todos los huesos pero ningún músculo, pienso lo mismo y lo contrario en el acto. Y estoy atento. Habla Batistuta "Vos pusiste todo y te olvidaste de recibir". Dice, mete un gol y explota en mil partículas que me ensucian los ojos. Alguien abre una canilla y cuando escucho a Batistuta lloro. Ya se fue y Melchor habla. No le entiendo una garcha y me acuerdo de cuando me escapaba de los tiros tomado de su mano y ella me agarraba tan fuerte que no me sentía un forro. ¿Melchor también explota? No, se va por la puerta y se afana un jabón del hotel. Grasa. Curly tarda una eternidad, no se si abrieron la canilla otra vez o es que no puedo parar de llorar. Empieza Curly, un gordo divino que me dice cosas que ya no puedo hacer. Quizas, todo lo que me dijeron, y me hace sonreír un poco, sirve para eso. Pero quizás ya estoy un poco perdido y la vida fue esta, con esas guerras, esos trajes de primer nivel que no pueden taparme el cuerpo atrofiado y el olor a cebolla. ¡Que pinta Capi Baker! me grita Johnson cuando salgo del Starbucks ¿Que querés que le haga? Le digo canchero, mientras le palmeo el culo. Risas, y salgo del lugar casi bailando.





RISA CONTAGIOSA: el cartel me arranca una sonrisa, un japonés que pasa también se sonríe pero no se de que y un vagabundo sin piernas ni brazos se suma a la carcajada y todo se vuelve confuso. Después propongo ir a una pizzería pero nadie se prende.



SOMBRERO: Si viajas a Nueva York, por más que sea un malflash onírico, te tenés que comprar uno. Esta foto me la sacó el japonés después que me cortó el rostro con lo de la pizza. Me agregó como amigo del Facebook y después la subió.


ESPECTROS: Melchor, Batistuta y Curly, me tomar por sorpresa, me cantaron la posta y no los volví a ver. Los extraño.