martes, septiembre 14, 2010

Carlos 3: Drama & final

¿Entro? Es una pregunta que hice mil veces, pirulo en mano, en medio del fragor, caliente como un pollo y que a veces fue un sí, un garche sin globo y otras tantas, ponele unas quinientas, fue un no, un glande y stop. Ahora me la hago a mi mismo: ¿Entro? Carlos, mi astrólogo y numerólogo de confianza puede estar en peligro. Ok, no se lo veía a disgusto con esa mujer tomándolo de la solapa. Quizás la conozca de antes, seguramente, como también pueda unirlos un vínculo que se resume en el trinomio amor-pasión-odio o el menos popular amor-pasión-tibieza & desencanto.
Estoy hiperreflexivo, hiperputo. ¿Quiero irrumpir por la fuerza para rescatar a Carlos o me mata la curiosidad? ¿O quiero pegar Treehsome? Pim, pim, pim. Multiplet choice, la historia de mi vida. Pero ya llegué hasta acá, hace un frío de la san puta y quizás son las tres o ninguna. Nunca busqué la verdad de las cosas y no me voy a enroscar ahora. Como dijo Van Damme: retroceder nunca. Así que agarro el palo más grande que veo, respiro hondo y pum, te pateé la puerta, subí la escalera, te armé un escándalo terrible y te arruiné la party. O eso pensé hasta que llegué a la habitación del primer piso de esta casa mugrienta y me topé con una escena que ni en mis peores pesadillas hubiera imaginado. Y eso que tengo unas pesadillas que no sabés lo que son: perros de seis cabezas, loops de papelones infinitos, salto y no caigo, pego y no pego, cojo con mis padres. Feo, feo. Pero esta imagen me mató: luz medio apagada y Carlos sodomizado, la gorda en látex dándole máquina con una cinturonga, una supervhs grabando todo y un temazo de Jorge Drexler que antes me emocionaba y ahora no puedo separar de esta secuencia inmunda. Ojo, un poco se me paró, apenitas, pero en cuanto Carlos levantó la vista, vio mi expresión y arrancó con un: ahora te explico, pim, abajo todo, los sueños, el ídolo, la idea de que mi vida tiene un sentido. Ok, a mi las minas me cogen simbólicamente, le digo, pero vos te estás comiendo un pesto que ni te cuento.
Carlos sonríe, se encoge de hombros, me dice nos vemos el lunes que viene y yo, pinocho total, le digo que sí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigue Beiquer

emiliano. dijo...

es-pec-ta-cu-lar

Jose Joel Rios dijo...

Adelante, Capitan.