viernes, octubre 29, 2010

ADIÓS PAPÁ KIRCHNER

Capi Baker, milico de ley, gorila de la primera hora devenido en militante Ultra K, mentor de la redistribución de la riqueza y la buena onda, portador de alto bigote y mimoso rompecorazones. Ese soy yo, esa es mi lucha, mi verdad y mi excusa. Ahora camino rodeado de negros que sienten lo mismo que yo y de nenotas hot que gritan Aguante Cristina y me ponen el topi a mil. No te voy a mentir, estoy solapa alone y sino le pago a una puta no la pongo ni ahí. Soy veterano, se murió el presidente de las sombras, el Che Guevara del new milenium y se me salen los mocos. En el medio de la marcha de apoyo al gladiador caído me cruzo con el Payaso Merquita. El apodo, creo, lo tiene bien ganado: es un clown de villa crespo que en sus años mozos deleitaba a la muchachada con canciones de rock pegadizas, pero después de un desengaño amoroso se vino barranca abajo y cayó en las garras de la temible cocaína. Ahora trabaja en el circo de Flavio Mendoza, toma farruca tuentiforauers y si lo miro fijo se hace caca. Me dice que me va a matar, que odia a los de mi clase y yo le apoyo la mano en el hombro y le digo, no llores pupu. Cada uno hace el duelo a su manera. La plaza está llena, es un apoyo a la viuda que a partir de hoy se va a poner mas que nunca los pantalones y demostrarle a los poderosos que… che, ¿Alguien tiene el teléfono de un buen otorrinolaringolo? me duele muchísimo el oído y escucho unos sonidos rarisimos. ¿Nadie? No, decía que, a mis 73 pirulos, estar solo, sin pareja estable, descreído del amor, me hizo ver las cosas de otra manera, mirar a mi gente, a los que menos tienen y que por eso me hice Kirchneris... ¡ay como me duele el oído! Estoy requete mareado.