sábado, noviembre 30, 2013

Tarde

Te voy a garchar despacio, con la pija gomosa, sin moverme casi porque se termina. Y después, mamma mía, cuando tengas la leche inside, voy a salpicarte la cola y la espalda, como un macho recio; para después echarme un pique corto hasta el baño y volver a limpiarte como una mucamita con dos papel higienicos dobladitos en cuatro. Soy tu campeón mundial, 5 minutos de garche, 35 de charlita y el llanto me lo mando en el baño, super solari y en el taxi de vuelta.
70 mil años al pedo, el bigote intacto y 4 cicatrices en las que no tenés nada que ver. Si, tengo el comedor a la miseria. Todo postizo. Los dientes y la dignidad fueron dos cosas que descuidé en esta vida de soldado sentimental.
¿Cuantos años me dijiste que tenías pedazo de bebita? Aia, que crimen. Cuando todo esto acabe ( y creeme que va a acabar) yo también voy a llorar. Porque hay dos maneras en las que Capi Baker termina las cosas: tarde o mal. Y tarde también es mal. Lamentablemente para los dos.

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